Cada persona busca su propio camino para conseguir estar en armonía consigo mismo y con lo que le rodea. ¿El hecho de que un camino sea el más transitado por consiguiente debe de ser el mejor? ¿Se estaría equivocando de camino? ¿Algún día se arrepentiría de como invirtió el tiempo de su vida? ¿Sus anhelos habrán sido inanes? ¿En que se basa la esencia de una vida plena y con sentido? ¿Cuáles son las cosas por las que realmente vale la pena luchar? ¿Qué se supone que hay que hacer en este mundo?
Carlos comenzaba a hacerse demasiadas preguntas. El inicio de una
crisis existencial ya había llegado. ¿Cuánto tiempo duraría? ¿Cambiaría
su forma de pensar y actuar? ¿Sería trascendente y modificaría por
completo su forma de ver el mundo? ¿Tal vez llevaba toda su existencia
errando sin percatarse de su desatino?
Era viernes. Esa tarde había quedado con su amiga de la infancia Julia. Llevaban tiempo diciendo de quedar, pero por unos motivos u otros, habían transcurrido dos meses desde su último encuentro. La vida a veces resultaba demasiado frenética, imposibilitando ver con bastante frecuencia a quien se desea, y posibilitando ver a personas que no son de buen agrado con más frecuencia de la que gustaría. Como era el caso de tener que ver a su jefe todos los días, exceptuando los domingos.¡Benditos domingos en los que no era necesario lidiar con la petulancia y la estupidez de su querido amigo el jefe!
Era viernes. Esa tarde había quedado con su amiga de la infancia Julia. Llevaban tiempo diciendo de quedar, pero por unos motivos u otros, habían transcurrido dos meses desde su último encuentro. La vida a veces resultaba demasiado frenética, imposibilitando ver con bastante frecuencia a quien se desea, y posibilitando ver a personas que no son de buen agrado con más frecuencia de la que gustaría. Como era el caso de tener que ver a su jefe todos los días, exceptuando los domingos.¡Benditos domingos en los que no era necesario lidiar con la petulancia y la estupidez de su querido amigo el jefe!
Carlos ya había llegado al bar del barrio que había sido elegido para
la ocasión. El llegó primero, dirigiéndose a la mesa del fondo a la
izquierda ya que era la más tranquila y deshabitada. Esperó a Julia
antes de pedirse un café con leche corto de café. Ella seguramente
tomaría un café solo largo. Al cabo de cinco minutos, cuando el reloj
marcaba las cinco de la tarde, hora establecida para el encuentro,
apareció ella.
Al verse los dos sonrieron de forma sincera y se dieron un abrazo. Se sentaron el uno enfrente del otro y comenzaron a hablar.
- ¡Cuánto tiempo sin estar por estos lares! Echaba de menos nuestro cafés. Bueno... ¿qué te cuentas?
- Nada nuevo. Mi vida sigue siendo bastante monótona. Seguro que tú tienes muchas cosas interesantes que contar. - Dijo Carlos sonriendo mientras invitaba a Julia a que fuera la primera en hablar.
- Sabes que eso es mentira, pero si lo prefieres, primero seré yo quién taladre mentalmente un rato.- Ambos estuvieron unos segundos riendo y Julia prosiguió.- En general todo bien, no me puedo quejar. Pero ahora es cuando voy a empezar a quejarme un poco por vicio. ¿Qué te parece?. La vida bien, el lugar dónde vivo bien, la familia bien, el trabajo bien, la socialización bien... Y ahora sustituye bien, por normal, sin demasiado fuste todo. Llevo ya una semana un tanto confusa. Demasiadas preguntas y pocas respuestas claras.- Julia se paró en seco, mirando fijamente a Carlos.
-¿Qué quieres decir?- Tras la pregunta no hubo respuesta, hasta que finalmente formuló una pregunta más cerrada- ¿Una crisis existencial?
-Es posible... Creo que has dado en el clavo. Baja el volumen, podrían escucharnos- Dijo apresuradamente y con cierto miedo recorriéndole cada parte de su cuerpo.
- Pero...¿Qué es exactamente lo que te ronda por la cabeza?- Preguntó casi susurrando. Se levantó de su silla y se situó en otra que estaba justo al lado de ella.
Al verse los dos sonrieron de forma sincera y se dieron un abrazo. Se sentaron el uno enfrente del otro y comenzaron a hablar.
- ¡Cuánto tiempo sin estar por estos lares! Echaba de menos nuestro cafés. Bueno... ¿qué te cuentas?
- Nada nuevo. Mi vida sigue siendo bastante monótona. Seguro que tú tienes muchas cosas interesantes que contar. - Dijo Carlos sonriendo mientras invitaba a Julia a que fuera la primera en hablar.
- Sabes que eso es mentira, pero si lo prefieres, primero seré yo quién taladre mentalmente un rato.- Ambos estuvieron unos segundos riendo y Julia prosiguió.- En general todo bien, no me puedo quejar. Pero ahora es cuando voy a empezar a quejarme un poco por vicio. ¿Qué te parece?. La vida bien, el lugar dónde vivo bien, la familia bien, el trabajo bien, la socialización bien... Y ahora sustituye bien, por normal, sin demasiado fuste todo. Llevo ya una semana un tanto confusa. Demasiadas preguntas y pocas respuestas claras.- Julia se paró en seco, mirando fijamente a Carlos.
-¿Qué quieres decir?- Tras la pregunta no hubo respuesta, hasta que finalmente formuló una pregunta más cerrada- ¿Una crisis existencial?
-Es posible... Creo que has dado en el clavo. Baja el volumen, podrían escucharnos- Dijo apresuradamente y con cierto miedo recorriéndole cada parte de su cuerpo.
- Pero...¿Qué es exactamente lo que te ronda por la cabeza?- Preguntó casi susurrando. Se levantó de su silla y se situó en otra que estaba justo al lado de ella.
- Diría que un poco de todo. Me pregunto si he tomado las decisiones
correctas en está vida, en que punto estoy y adónde quiero ir. Porqué
elegí la carrera que elegí. Porqué decidí irme a una ciudad a tres horas
de mi residencia habitual. Tengo curiosidad por saber cómo me ven las
personas que me conocen. ¿Te animas a realizar una pequeña descripción
de tu percepción? A ser posible, quiero una de cal y otra de arena. No
quiero que me regales los oídos. ¿Queda claro? Quiero saber que es lo
que ves en mí. sin tapujos, con la mayor sinceridad que te sea posible y
sin sutilezas.
- Vaya...Lo voy a intentar. Me sorprende tu determinación. Normalmente la gente no quiere tanta sinceridad, quieren escuchar la parte que les resulta más placentera, las cosas buenas. Las malas, breves y de forma muy esporádica. Acepto el reto con la condición de que después me deleites con tu descripción de mi.- Julia asintió moviendo la cabeza mientras sonreía y levantaba las cejas en señal de que estaba deseando que empezara.- Comenzaré diciendo que hace muchos años que nos conocemos, desde que eramos niños prácticamente. Quizás eres lo más parecido a una hermana que he tenido nunca, por lo que resulta fácil pecar de exceso de sinceridad contigo. Con el paso de los años has ido moldeándote a mejor. Sabes que te admiro por tu fuerza y tu capacidad de superación. La estancia en la Habitación 101 te cambió, te hizo la persona más excepcional que he conocido jamás.- Julia cambió su rostro tras escuchar aquello, nunca se había atrevido a describir su estancia en el infierno. - Pero también creo que desde que saliste llevas una carga muy pesada sobre tus hombros, una parte de ti desea contar su experiencia pero otra queda paralizada por el miedo. Si te soy sincero quiero saber que ocurrió allí, pero no quiero presionarte.
- Desde hace ya tiempo necesito contártelo, creo que ya estoy preparada. Este no es el lugar. Tenemos que ser precavidos y andarnos con mil ojos.
- Vaya...Lo voy a intentar. Me sorprende tu determinación. Normalmente la gente no quiere tanta sinceridad, quieren escuchar la parte que les resulta más placentera, las cosas buenas. Las malas, breves y de forma muy esporádica. Acepto el reto con la condición de que después me deleites con tu descripción de mi.- Julia asintió moviendo la cabeza mientras sonreía y levantaba las cejas en señal de que estaba deseando que empezara.- Comenzaré diciendo que hace muchos años que nos conocemos, desde que eramos niños prácticamente. Quizás eres lo más parecido a una hermana que he tenido nunca, por lo que resulta fácil pecar de exceso de sinceridad contigo. Con el paso de los años has ido moldeándote a mejor. Sabes que te admiro por tu fuerza y tu capacidad de superación. La estancia en la Habitación 101 te cambió, te hizo la persona más excepcional que he conocido jamás.- Julia cambió su rostro tras escuchar aquello, nunca se había atrevido a describir su estancia en el infierno. - Pero también creo que desde que saliste llevas una carga muy pesada sobre tus hombros, una parte de ti desea contar su experiencia pero otra queda paralizada por el miedo. Si te soy sincero quiero saber que ocurrió allí, pero no quiero presionarte.
- Desde hace ya tiempo necesito contártelo, creo que ya estoy preparada. Este no es el lugar. Tenemos que ser precavidos y andarnos con mil ojos.
Cuando ya se hallaban en un lugar seguro y alejadado de cualquier
herramienta humana o inhumana que pudiera escuhar el realato sobre la
estancia en la habitación 101 comenzó a narrar de forma errática.
-Fue una intervención en toda regla. No entendía. No... no entendía nada. ¿Por qué me habían detenido? ¿Qué había hecho para estar en aquel lugar? Al principio pensé... Bueno... meramente eran teorías... Pensé... llegué a creer que realmente había podido hacer algo que estuviera mal. De hecho durante bastante tiempo después así lo creí de forma férrea. No comprendía, y diría que la mejor forma de adaptarme a la privación de la libertad fue sumetiéndome e intentando comprenderles e incluso otorgándoles la razón. ¿Cuánto tiempo permanecí así? Fue algo como intentar sobrevivir a un bombardeo en pleno campo abierto. ¿Entiendes? No existia escapatoria posible en esas cuatro paredes. Cada vez que argumentaba según mi dictado interno bombas con miles de tentáculos me abrazaban.
-Fue una intervención en toda regla. No entendía. No... no entendía nada. ¿Por qué me habían detenido? ¿Qué había hecho para estar en aquel lugar? Al principio pensé... Bueno... meramente eran teorías... Pensé... llegué a creer que realmente había podido hacer algo que estuviera mal. De hecho durante bastante tiempo después así lo creí de forma férrea. No comprendía, y diría que la mejor forma de adaptarme a la privación de la libertad fue sumetiéndome e intentando comprenderles e incluso otorgándoles la razón. ¿Cuánto tiempo permanecí así? Fue algo como intentar sobrevivir a un bombardeo en pleno campo abierto. ¿Entiendes? No existia escapatoria posible en esas cuatro paredes. Cada vez que argumentaba según mi dictado interno bombas con miles de tentáculos me abrazaban.
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