domingo, 17 de mayo de 2015

Esputos de involución

Entró en el bus urbano. Quedaban pocos sitios desocupados, por lo que se sentó en el primero que vio vacío. Justo cuando iba a ponerse los auriculares no pudo evitar escuchar la conversación de unos pasajeros que se situaban cerca.
-Se tendrían que ir todos a su puto país. Vienen a robarnos nuestros recursos. Luego a ellos les dan las prestaciones cuando hay gente de aquí que no tiene nada.¡Qué se vayan por donde han venido y que ninguno más entre!¡Qué se vayan todos a morir a sus países de mierda! Por mí como si se ahogan todos al intentar venir.¡Qué se jodan! Aquí irían mejor las cosas, habría trabajo para mucha gente.¿Ves como está el autobús? Lleno de asquerosos hijos de puta extranjeros.
-Tendríamos que darles una paliza a uno por uno para que se enteraran de que este no es su sitio.
Cambiaron de tema de conversación y la cosa no fue a más. La sangre que circulaba por su sistema circulatorio estaba en ebullición. ¿Cómo podían pensar así?


Pesadilla

Perséfone estaba en la fase Rem del mundo onírico. Todo iba bien hasta que de repente la sensación de que algo malo iba a suceder aceleró su ritmo cardíaco y respiratorio. Se retorcía entre las sábanas  enérgicamente. Incertidumbre, desasosiego y miedo se habían instaurado. "¿Dónde está él? ¿Qué le ha pasado?" Podía volar, y así se desplazó hasta llegar al lugar en el que estaba la persona que buscaba. Entraba a una habitación pequeña en la que apenas había luz."¡No!" Sintió su alma desfallecer cuando vio que estaba tirado en el suelo. Se acercó rápidamente situándose a su lado. Le miró y le tocó. Le zarandeó y le gritó. No respiraba, no se movía, estaba rígido y frío.
Pronunció repetidamente las palabras: "No puede estar ocurriendo", como si fueran un antídoto para escapar de allí y regresar a la realidad, dejando atrás su peor pesadilla. 
Funcionó. Despertó e intentó ubicarse en un espacio tiempo.
El estado de vigilia no le calmó. Al contrario, le trasladó al abismo del dolor. 
Pesadilla y realidad eran uno.

jueves, 14 de mayo de 2015

Segundos transcurridos

Hay situaciones en las que todo se paraliza, donde los pilares que forman nuestra vida caen uno tras otro, quedando solo ruinas. Algo sucede, y sabes que ya nada volverá a ser igual. Diferentes caminos hay para afrontarlo, vivir entre las ruinas o intentar reconstruir esos pilares en la medida de lo posible. Carlos había apostado por vivir intensamente el tiempo que le quedaba. No entraba en sus planes estar alicaído, ni malhumorado ni dándole poder a la tristeza. Eso, no era vida. Tampoco iba a estar preguntándose por qué a él, por qué ahora, ni qué había hecho para merecer aquello. 
Una sensación extraña le invadía por dentro, a la par que lo hacia la metástasis. Desconocía cuanto tiempo le quedaría, los médicos le habían dicho que su esperanza de vida podría oscilar desde unos pocos meses a alrededor de un año. Se iría de este mundo mucho antes de lo que estipulaba la esperanza de vida media de su país desarrollado. ¿Pero acaso una vida plena se mide por una estancia más longeva? Claro que le gustaría estar más tiempo, pero sabía que la vida no solo se media en segundos transcurridos.

sábado, 9 de mayo de 2015

Osergorp

La noche había caído ya. El calor iba ganando terrero a las suaves temperaturas. Llevaba ya rato durmiendo, pero en mitad de la noche algo le desvelo un instante. Un murmullo que había dejado de serlo, transformándose en alboroto, era el causante de que abandonara levemente el mundo onírico.

A la mañana siguiente, como casi todas los días, salió temprano de casa para dirigirse al trabajo. Las calles y el mobiliario urbano habían sido adornados con numerosas pancartas y carteles. Daba la sensación de que fueran fiestas locales, en las que se intenta decorar todo para atraer la atención de los ciudadanos. Pero no. No era ningún tipo de verbena popular, ni fiesta pagana, ni religiosa. Esos carteles eran coloridos, con fotos y palabras, Los había de diferentes estilos repartidos casi por todos los rincones. Cuando iba caminado y dejaba de ver uno, a escasos metros podía ver ya el siguiente. Acaba de caer, lo que le desveló la pasada noche debía ser el ajetreo de decorar la calle, ya que hoy se inauguraba el periodo de comienzo de la campaña electoral. Esas jornadas en las que diferentes partidos intentan sugestionar para que se confíe en ellos y depositar en las urnas un voto a su favor. Había deferentes partidos, todos ellos prometiendo luchar por un cambio a mejor y un futuro lleno de progreso y bienestar. Algunos compartían ciertos axiomas en común, mismos objetivos por los que luchar; mientras otros iban por caminos totalmente opuestos. ¿Qué hace a una persona votar a uno y no a otro? O lo que es más interesante: ¿Qué se aloja en su cabeza para determinar que el partido al que vota es el más indicado para gobernar? ¿Cuales son sus objetivos e ideales? ¿Qué consideran que es progreso? 

Al salir del trabajo callejeó hasta llegar a su casa, no sin antes cruzarse con un coche con altavoces alojados por fuera, que iba paseándose por todas partes para promocionar a un partido e informar de la hora y el lugar de los mítines. Justo en su portal había diferentes folletos de casi todos los partidos que optaban a gobernar a los ciudadanos. Dudó si recogerlos para leerlos o no, pero finalmente escogió uno de cada, y subió a casa.

Una vez acomodado en el sofá, comenzó a leer uno por uno. Algunos eran para reírse al ver como querían que fuera su sociedad utópica y otros para echarse a llorar ante una sociedad que involucionaba en derechos y principios. ¿Cuál sería la mejor opción? Teniendo en cuenta su acervo de conocimientos e ideales empezó descartando los que sabía claramente que no respetaban sus arquetipos de prosperidad. ¿Realmente serviría de algo votar? ¿Había algún partido que realmente luchara por los intereses del pueblo y no por sus propios intereses, el ego y el poder? ¿Y si no votaba? En ese caso pensaba que estaría traicionando a todas aquellas personas que en el pasado lucharon para tener voz y voto. ¿Realmente la opción que le rondaba desde hace ya tiempo sería la mejor? ¡Quién sabe!

Les votaría a ellos. Tal vez se equivocaría o tal vez no. En su visión de un mundo mejor era el que más le cuadraba de todos. ¿Irrealizable? Quién no apuesta no gana, había que intentarlo. Debía de seguir soñando, de intentar luchar por sus principios de todas las formas posibles, no tan solo con un voto depositado en una urna, dando ejemplo con sus palabras y acciones.

Claro que no podía. No podía apostar por aquellos que intentaban poner fronteras, por aquellos que ponían  vallas con elementos dañinos y se respaldaban en argumentos sin fundamento, aquellos que decían que los vagabundos afeaban las ciudades, aquellos que llamaban progreso a ir al centro comercial con mas asiduidad, aquellos que habían robado y luego se habían reído al salir de rositas. Aquellos que abolieron la asistencia sanitaria universal, a aquellos qué preferían escuchar la voz de "Dios" a la voz de las necesidades reales del pueblo...

Pasaron años desde entonces, y tuvieron lugar bastantes cambios. La voz de "Dios" prevaleció sobre la de los hombres. Las fronteras se reforzaron con más requisitos y control para atravesarlas. Las vallas se convirtieron en la más alta tecnología mortífera. Los núcleos de las ciudades estaban llenos de centros comerciales y áreas de entretenimiento, mientras en la periferia residían los "apestosos". El ideal de "familia perfecta" del que se enorgullecían, pasó a formar parte del único modelo permitido, mediante sus medidas para fomentar ese molde, y las de prohibición de los demás. Cómo funcionaba la sanidad era bastante sencillo, si se tenía dinero se lograba acceder a ella, si no, no. Y en el tema de educación tres cuartos de lo mismo. Sus ideales eran sencillos: aparentar, derrochar, consumir y presumir de decoro. Nada de relacionarse con personas de diferente nacionalidad ni mezclarse entre diferentes clases sociales.

Y a eso, los cerdos, lo llamaron progreso.