Las palabras no son inóculos inócuos, tienen el poder de llegar al cerebro e interacionar con él fuertemente, llegando a hacer remodelados bestiales.
"Te necesito" "Te necesito mucho a mí lado"
Lejos de resultar palabras bonitas, o una demostración verbal de amor, suscitó una retahíla de arcadas que aún se van sucediendo... No quiero que me necesite nadie ni que nadie tenga la desfachatez de decir que me necesita, al igual que espero no pronunciar esas palabras nunca. Así no funciona, te necesito no es altruista, es egoísta. Punto y final.