martes, 27 de agosto de 2013

La sopa primordial

     Hace muchos años, muchísimos años, aproximadamente 3.800 millones de años, tuvo lugar el origen de la vida. De la sopa primordial de biomoléculas surgieron las primeras formas de vida en el planeta Tierra, las Bacterias. La vida se alojó en ese planeta llamado Tierra y esté a su vez en el Universo.

     El universo se originó hace 15.000 millones de años, mediante un gran explosión denominada el Big Bang, la Tierra hace 4.500 millones de años, y la vida en sus formas más primitivas, hace 3.800 años. Cuando nació la Tierra, era un lugar bastante inhóspito, prebiótico, no existía vida en él. Siempre lo he imaginado como un lugar oscuro y tétrico. En esos tiempos la atmósfera era reductora, anóxica, es decir, sin oxígeno, compuesta principalmente por dióxido de carbono, nitrógeno, hidrógeno y vapor de agua entre otros, y tenían lugar tormentas eléctricas apoteósicas. El Sol quemaba más que nunca, llegaba a la Tierra la radiación ultravioleta, ya que por aquellos entonces la capa de ozono aún no existía. Sin previo aviso, un día del año 700 de la vida de la Tierra aconteció uno de los espectáculos más impresionantes de la historia de todos los tiempos, nacieron las bacterias.

       Nacieron del caldo primitivo o sopa primitiva, que estaba compuesta por carbono, nitrógeno e hidrógeno, los elementos principales de los seres vivos, y ayudado de las tormentas eléctricas, las radiaciones, la energía geotérmica,  junto al azar, la casualidad o el sino, los conjuntos de materia orgánica formada abióticamente durante mucho tiempo, se estructuraron cada vez en formas mas complejas de biomoléculas hasta dar lugar a las primeras células, las primeras formas de vida.

     Cierro los ojos y  lo imagino como un gran cuenco de “sopa primitiva maravilla” distribuido por la superficie terrestre, que un gran mago sostiene en su mano, cual chistera, y con la otra lanza con su varita mágica los rayos de la tormenta eléctrica, esperando que la magia de la vida aparezca.

domingo, 25 de agosto de 2013

Conservas



      Eran las seis de la tarde de un verano muy caluroso, pero en aquel cortijo corría un airecito muy fresco que llegaba hasta el alma y lo depuraba de las toxinas que se acumulaban en él. Se respiraba paz en aquel lugar alejado de los ruidos cotidianos de la ciudad, se oía el piar de los pájaros, los ladridos de los perros, el cacareo de las gallinas… se escuchaba perfectamente, sin el rugir de los vehículos a motor ni el bullicio de las multitudes.


      Alrededor de la casita se hallaba el huerto, justo en la parte izquierda, no era muy extenso, pero proporcionaba víveres y entretenimiento más que suficientes. En unos cuarenta metros cuadrados había pimientos rojos, verdes y picantes, cebollas, berenjenas, calabacines, calabazas, alcachofas, sandías, melones de piel de sapo, tomateras de pera, cherry...  y rodeando el huerto y la casita de campo, numerosos olivos de un verde espléndido, que además, a esa hora, proporcionaban bastante sombra. Sombra que aprovechaban los perros para refugiarse del sol, después de corretear por toda la extensión del cortijo y más allá. Coco tenía tan solo dos meses, correteaba por el campo con el rabillo agitado todo el tiempo. También corrían Princesa y Careto. Princesa era preciosa y muy enérgica, Careto no cumplía con los cánones de belleza canina, de ahí su nombre.


     Lucía había quedado esa tarde con sus amigas de toda la vida para hacer conservas, así que nada más llegar, el grupo de cinco muchachas de veinte años, unos cuantos años arriba, unos cuantos abajo, se puso  manos a la obra a recoger pimientos, tomates, calabacines y berenjenas. Se dirigieron a la cocina de la casita a lavar y cortar lo recogido. Una vez todo cortado lo vertieron en un recipiente muy grande a fuego lento durante media hora, y añadieron la sal y el aceite pertinentes para lograr una salsa casera perfecta. En unos botes bien limpios, con la ayuda de un cucharón, introdujeron con esmero el sofrito, taparon bien los botes y los dejaron al baño maría casi media hora. Llegaron a llenar más de veinte botes. 


     Una vez terminada la tarea de las conservas, se sentaron en la sombra apoyándose en la fachada de la casa. Cataron, de los restos del recipiente grande donde lo habían cocinado, el sofrito acompañado de unos trozos de pan. Esa tarde, el grupo de chicas no había hablado mucho, veían corretear a Coco  de un lado para otro, disfrutaban del fresquito  y la paz. Eran las nueve, habían trascurrido las horas muy rápido preparando las conservas. En esas tres horas desconectaron completamente  de los problemas y ansiedades que a cada una le atosigaban. Pararon el tiempo. No solían ir al cortijo, pero comentaron entre ellas volver a ir cuando tuvieran ocasión.


     Seguían sentadas en la fachada, podrían haber estado horas y horas sin moverse, viendo a Coco, Princesa y Careto corretear, escuchando esos sonidos que tranquilizaban los demonios que se hospedan en el interior de las almas. Sabían que quedarían pocas tardes como esa, el verano llegaba a su fin, y pronto cada una tomaría una dirección diferente.

sábado, 24 de agosto de 2013

Soma o Prozac

Quiero tres gramos de soma
o unas cuantas cajas de prozac
quiero liberarme de las penas
aunque ya no haya vuelta atrás.

¿Quién acudirá a mi funeral,
con qué dedicatorias me deleitarán,
cuántas lágrimas serán derramadas?
¿Cuántos llorarán de verdad?

Ya no estaré para verlo,
habré escapado, del bien y del mal,
podrás observar el cielo
donde vamos todos al final.

La nada aparecerá,
en realidad el cielo es oquedad,
nada de paraíso, si vacuidad.
En fin, el fin, expirar.

Eco

Escucho un eco. Es un eco de un sonido ya muy lejano que debería de haber desaparecido hace ya mucho tiempo, que llega a veces muy debilitado y otras con una fuerza apabullante. Esas veces me maldigo, me castigo y me flagelo. Me odio, llego a odiarme hasta límites extremos. El método empírico, tras años de experiencia, me permite saber que ese eco es algo ficticio, que incluso, ese primer sonido del que procede, no es real. Lo sé, pero eso no basta para dejar de escucharlo.

lunes, 12 de agosto de 2013

Hechízate

Dicen que la esperanza es lo último que se pierde, tienen razón, una vez perdida la esperanza no queda nada. Absolutamente nada.  La esperanza, la magia, la ilusión, los sueños, el encantamiento…  son vitales para la vida. Saber  apreciar la magia de la vida es estar enamorado de ella, es saber apreciar lo que uno tiene y querer  luchar por un mundo mejor.

En un país cada vez más cínico, las buenas historias, las bonitas, son cada vez más raras, pero no es que no existan, hay millones, tantas como hay colombianos, lo que pasa es que hay que buscarlas debajo de una densa capa de desesperanza que le ha crecido a esta patria, que nos ha hecho olvidar quiénes somos, como en esos cuentos de hadas, en donde un antiguo reino cae en desgracia hechizado por alguna maldición inexplicable como si se nos hubieran muerto las princesas y hubieran matado a los príncipes, como si nos hubieran secuestrado los sueños y nos hubieran minado las almas. Pero debajo de ese letargo y de tantas cicatrices todavía estamos ahí. Como bellas y hermosas durmientes, esperando que un beso de vida nos despierte, que nos recuerde lo buenos y encantadores y reales y mágicos que podemos ser. Bienvenidos a la tierra de los sueños. Quién no soñó alguna vez con ser un valiente caballero o un príncipe guerrero o una cándida hechicera o un hada voladora o con tierras embrujadas y románticos deslices o épicas batallas o gestas imposibles. ¿No son todos los sueños muy parecidos? ¿No anhelamos casi todos lo mismo desde siempre, desde el principio de los tiempos? Es por eso que contamos historias, lo hacemos desde que bailábamos a la luz del fuego y bajo las estrellas, lo hacemos ahora a través de nuestros televisores y en el cine, lo hacemos desde que inventamos la escritura, desde que se hizo el teatro y se creó el circo. Y si en alguna parte del mundo hay un espectáculo que reúne la magia de lo antiguo con el poder de lo moderno, el hechizo de la imaginación y el embrujo de la tecnología, y si es en vivo y en directo, es aquí, en el espectáculo más hermoso de la tierra.

domingo, 11 de agosto de 2013

Ataques de cordura

-Últimamente sufro ataques de cordura, doctor. Estos se suceden cuando me enajeno durante varias horas seguidas, llego a pensar que el mundo es un lugar maravilloso, incluso que vale la pena vivir.¿Cómo puede ocurrirme tal atropello? ¿Cómo es posible llegar a pensar eso con las injusticias, sinrazones e iniquidades de esta vida? Le prometo doctor que sigo siendo ateo, no existe por tanto una divinidad que ofrezca calma y paz a mi ser. ¿Cuál es la causa de mi cordura? ¿y si desaparece así el espíritu crítico?, ¿dónde irá a parar la musa? Tampoco estoy enamorado, no entiendo por qué me ocurre esto… ¿Por qué sufro de cordura, doctor?

La ensoñación

¿Sabes cuál es mi mayor defecto? Soñar despierta. En realidad es un mecanismo de defensa al que recurro con bastante asiduidad. ¡Resulta tan fácil escapar de la realidad en la ensoñación! Quizás, por no saber afrontar en la vida real los problemas, recurra tanto a ella.
Un día soleado de junio, para mí, paró el tiempo, volvía a mi jaulita de cristal. Cuando salí, pensaba que el mundo seguiría tal y como lo dejé antes de entrar. ERROR. El mundo no para de girar.

Te echo de menos

Te echo de menos. Y no quiero echarte de menos. No me apetece molestarte y que me llames pesada. Pero quiero hablar contigo, sentirte cerca aunque estés lejos. No quiero ser inoportuna, pero necesito saber que estás ahí. Si no tuviera miedo a perder…

Si no tuviera miedo a perder te diría que te quiero.

Pero sé que si te lo dijera huirías de mí, o eso es lo que creo.

Eres más importante para mí de lo que deberías ser, de lo que me gustaría… Escapa a la lógica.

Pero no puedo decirte adiós, aún no puedo. Me engancho a ti demasiado rápido.

¿Cuál es la realidad? ¿Es una simple amistad que confundo con otros sentimientos? ¿Es mi culpa o es tu culpa? Llevo ya mucho tiempo así, y esto no es sano.

Te echo de menos, y no lo entiendo, no sé por qué, la culpa tiene que ser mía.

Me río de mí misma, no quería volver a las andadas y he vuelto a engancharme a ti como antes. No sé cuántas veces me lo habré repetido: «olvídale», «no te ilusiones con tonterías». ¿Para qué? Para volver a caer otra vez. El problema esta en mí, algún que otro circuito neuronal falla. ¿Cuándo podré olvidarme definitivamente de ti?

Cuando creo que la herida está terminando de cicatrizar, se produce la dehiscencia…vuelta a las andadas. Y otra vez a empezar con las curas.

Mi miedo a decirte que quiero algo más de ti y mi miedo a perderte como amigo me llevan a un daño continuo que me destruye lentamente. ¿Y si te dijera que te quiero? ¿Y si asumiera ya de una vez por todas que somos amigos, y no hay nada más? ¿Por qué resulta tan raro interpretar la realidad?

Me vicié demasiado a ti, pensaba que lo controlaba… ilusa. En realidad creo que me vicié a ti desde el momento cero y nunca he conseguido desengancharme.

Creo recordar, rectifico, recuerdo perfectamente un día en el que hablando nos preguntábamos quién se viciaría más de los dos. Lo típico, yo te decía que tú, y tú me decías que yo. No recuerdo qué apostamos exactamente, no sé si era un helado o cualquier otra nimiedad.

Lo único que sé es que ganaste tú.

Siempre quiero más de ti, nunca tengo suficiente. Te echo de menos.

Te lo pido por favor… no me des nada si no es veneno.

Dicen que enamorarse es algo bonito, yo creo que no es así. Enamorarse es volverse débil y vulnerable. Las cosas adquieren un significado erróneo.

La ciudad de los vientos

Vivo en la ciudad de los vientos,
Él me acompaña, en mis lamentos,
No soy una persona muy cuerda
Pero daré aún mucha guerra.

Sé que algo en mí no funciona,
Aunque a veces simule estar cuerda.
La cabeza  demasiado me pesa
Y la cordura a mí no regresa.

¿Dónde quedo la alegría,
Que antaño de mí era dueña?
¿Qué quedo de ese ser curioso
Que ahora ve todo borroso?


La oscuridad

No sé cómo entré en aquel lugar
Tampoco sé cómo salí de él
Otra vez siento fuerza para luchar
Ilusión, esperanza, fuerza y sed

Sed de superación
De querer aprovechar cada segundo
Sed de superación
De querer estar viva en este mundo

La oscuridad se ha tornado luz
El miedo se ha esfumado
La oscuridad se ha tornado luz
La esperanza ha llegado

Cuando el abismo se convirtió en catapulta
Cuando el agujero negro me indicó el camino a seguir
Cuando la inspiración vino sin yo buscarla
Cuando la musa apareció sin yo llamarla

Por fin vi el sol brillar
Al ruiseñor cantar
Tuve fuerzas para avanzar
Y conseguí soñar

Dejé todo lo malo atrás
El lastre que me impedía volar,
Ahora tengo yo el As
Fuerza e ilusión para progresar

El color de todo ha cambiado
El negro ya no es omnipresente
La ansiedad se ha esfumado
Y mi mayor tesoro es el presente

Valoro lo que tengo
Y no lo quiero dejar ir
Mi familia mis amigos
Es por lo que quiero vivir