martes, 14 de abril de 2020

EL PUEBLO Y LA OVEJA

Todo comenzó una tarde tediosa como cualquier otra. Un grupo de senderistas veinteañeros andaban por la periferia de su pequeño pueblo. Llevaban ya dos horas y media a paso pausado pero firme cuando la vieron atada a una vaya por el cuello y una de sus extremidades con una cuerda doble.
Fue ahí cuando uno de los senderistas comentó que era inadmisible que la oveja estuviera atada de esa manera. De hecho, la oveja balaba desesperadamente por su cautiverio.
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El resto del grupo de senderistas corroboraron las pésimas condiciones en las que se encontraba la oveja.

Todos comenzaron a hablar agitadamente creando conversaciones exaltadas y cruzadas en contra de la mezquindad del ser humano que había atado a la oveja.
-Bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla- expresaban los humanos.
-BEEEEEEEEEEEEEEEEE, BEEEEEEEEEEEEEE, BEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE- se quejaba la oveja.
De repente uno de los senderistas fotografío a la oveja desde diferentes ángulos hasta que tuvo bastantes fotografías del estado del animal. Hecho ya el reportaje fotográfico, seleccionó aquella en la que la oveja se veía más demacrada y desesperada. La publico en tuiter con las siguientes palabras: “Es inadmisible que una oveja se encuentre en estas condiciones, vergüenza de gente”. Una vez realizada la publicación el resto de senderistas retuitearon el tuit del compañero. Cuando ya todos habían publicado en sus respectivas redes sociales habituales continuaron con el trayecto sin despedirse de la oveja.
La oveja permanecía en su puesto.

Todo el mundo luchaba para la liberación de la oveja, aunque claro está que cada uno libraba esa lucha de forma personal e individual.
Todas las redes sociales se llenaron de imágenes y pequeñas frases para la oveja.
Pintores pintaron cuadros donde se podía observar la oveja libre por campos coloridos y sin vallas. Desde cuadros sumamente realistas hasta garabatos indescifrables.
Poetas crearon himnos para la liberación de la oveja. Obras maestras de la retórica, desde relatos tristes del cautiverio hasta sueños alegres de su futura liberación.
Algunos escritores dedicaron muchas horas de trabajo a narrar las condiciones pésimas del cautiverio de la oveja y como había transcurrido su vida antes de tal hecho con infinidad de fechas, recorridos y lugares, donde nació, quienes fueron sus padres, donde planto la primera pelotita de mierda, en qué lugar creció, quienes fueron sus amigos y enemigos… El estilo variaba desde escritos biográficos, fantásticos, ensayos, periodísticos, históricos…
Llegaron incluso a realizarse rigurosos estudios retrospectivos publicados por revistas científicas intentando llegar a una conclusión válida para el paradigma de la oveja.

Los políticos que gobernaban aseguraban con toda su buena fe que próximamente llegaría la liberación de la oveja, que para ello habían implementado un plan de actuación y un protocolo que una vez estuviera aprobado por la mayoría se ejecutaría. La oposición aseguraba que los tiempos de actuación habían sido deficientes y exigían la dimisión de los gobernantes por su inoperancia alegando que la mejor opción hubiera sido actuar lo más rápidamente posible.
A algunos profesores y maestros se les otorgo reconocimiento de la sociedad por su labor de concienciación y empatía con la oveja. También ocurrió del mismo modo con un par de ONG que habían surgido con el único cometido de liberar a la ovejita. Decían que si todo seguía así pronto lograrían haber recaudado el dinero suficiente para darle una vida digna.
Las calles también se llenaron de carteles y pintadas por su liberación.
Planteaban llevar este asunto a las autoridades internacionales ya que por todos es sabido que su eficacia es casi inmediata y justa.

Varios cineastas llevaron a la gran pantalla la gran historia de la oveja y resultó ser un taquillazo en toda regla. Otros plantearon realizar para el año próximo una serie en la que se reflejara la lucha de la oveja por la libertad.
Algunos rezaban oraciones a sus dioses para que fueran benevolentes con el animal.
Cada cierto intervalo de tiempo los habitantes del pueblo realizaban cenas benéficas y en otras ocasiones maratones.
Mientras tanto, la oveja, ajena a todo el revuelo de reacción que había provocado en los habitantes de esa ciudad, permanecía anclada en el mismo lugar.
En las tiendas de suvenir se podían encontrar diversos merchandising de la oveja caminando felizmente por el campo. Prácticamente la totalidad de los habitantes poseía uno.
Existía un libro en el pueblo en el que cada uno de los habitantes había dejado caer su firma en solidaridad con lo acontecido.
Y así permanecieron las ovejas hasta el fin de sus días.
FIN

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