-¿Qué hacías entonces traspasando la valla de seguridad de la azotea?
-Nada especial. Me apetecía tomar el aire y subí a la terraza del edificio. Sin darme cuenta estaba en el otro lado de la barrera. No fui muy reflexivo.- Lo he bordado, tanto en la entonación como en la expresión facial. Hoy estoy que me salgo.
-¿Qué sentiste allí, Ezequiel?
- Mezcla de miedo y adrenalina por estar tan al límite. Pero al cabo de unos minutos
ya no lo sentía. Había de margen cinco centímetros hasta el
borde, no lo percibía ya como algo peligroso. Sin embargo, ahora sé que
mi acción fue irresponsable. Si hubiera dado un mal paso o yo qué sé
qué... no estaría aquí hablando con usted.- Lo que daría por haber
saltado ya y no estar manteniendo está conversación.
Ambos ocultaban su cansancio mental tras tres horas de entrevista diagnóstica y respuestas milimetradas. Muy pausadamente y sin desviar ni un solo momento su mirada de los ojos verdes y profundos de Ezequiel, la psiquiatra fue apoyando los codos en la mesa a la par que entrecruzaba sus dedos delgados y elogongados.
-Bueno Ezequiel, lo mejor es que te quedes unos días por aquí. Demuestras ser una persona muy elocuente... pero en estos casos más vale prevenir que curar. El protocolo es muy estricto al respecto. ¿Estás de acuerdo?
- Considero que no es necesario, le vuelvo a repetir que en ningún momento mi intención era provocarme daño alguno. Pero si está obligada a realizar un control más exhaustivo no pondré objeción. Si quiere puedo firmar el ingreso voluntario si eso agiliza el proceso, no obstante le agradecería que el proceso no se dilatara demasiado ya que sufriría un retraso importante en el máster que estoy cursando.- ¿No tiene otra cosa mejor que hacer que joderme la vida?
-Te explico, el ingreso ha de ser involuntario, más que nada por el hecho de que así depositas todo tu confianza en nosotros, estás siendo muy colaborativo, no creo que tuvieras dudas a la hora de firmarlo. Obviamente no pretendemos que te quedes aquí para siempre, tan solo cerciorarnos un poco más de tu estado mental de salud.
"Esta habitación es excesivamente blanca, si uno no está loco al entrar seguro que al salir sí. Podría haberme evitado esto. Ahora toca estar aquí encerrado mientras sigo manteniendo la calma para permanecer el menor espacio de tiempo posible con estos psiquiatras locos. Solo quiero fusionarme con la nada y viajar en ella eternamente. Desprenderme de las dicotomías, del sufrimiento y el sinsentido. Quiero que cesen las preguntas y la sensación de tedio vital. Eso que llaman amor... ¿qué será? ¿Acaso algún día lo sentí? ¿Existirá? Si fue así... ya ni lo recuerdo. ¿Fui feliz? Diría que nunca. No existen. En realidad son ellos los que viven engañados. Me da igual no estar aquí nunca más, ganar o perder. ¿Nadie es capaz de entenderlo? ¿Para que prolongar la existencia si en un momento puede acabar todo? No elegí nacer, no elegí respirar, no elegí estar aquí."
Ambos ocultaban su cansancio mental tras tres horas de entrevista diagnóstica y respuestas milimetradas. Muy pausadamente y sin desviar ni un solo momento su mirada de los ojos verdes y profundos de Ezequiel, la psiquiatra fue apoyando los codos en la mesa a la par que entrecruzaba sus dedos delgados y elogongados.
-Bueno Ezequiel, lo mejor es que te quedes unos días por aquí. Demuestras ser una persona muy elocuente... pero en estos casos más vale prevenir que curar. El protocolo es muy estricto al respecto. ¿Estás de acuerdo?
- Considero que no es necesario, le vuelvo a repetir que en ningún momento mi intención era provocarme daño alguno. Pero si está obligada a realizar un control más exhaustivo no pondré objeción. Si quiere puedo firmar el ingreso voluntario si eso agiliza el proceso, no obstante le agradecería que el proceso no se dilatara demasiado ya que sufriría un retraso importante en el máster que estoy cursando.- ¿No tiene otra cosa mejor que hacer que joderme la vida?
-Te explico, el ingreso ha de ser involuntario, más que nada por el hecho de que así depositas todo tu confianza en nosotros, estás siendo muy colaborativo, no creo que tuvieras dudas a la hora de firmarlo. Obviamente no pretendemos que te quedes aquí para siempre, tan solo cerciorarnos un poco más de tu estado mental de salud.
"Esta habitación es excesivamente blanca, si uno no está loco al entrar seguro que al salir sí. Podría haberme evitado esto. Ahora toca estar aquí encerrado mientras sigo manteniendo la calma para permanecer el menor espacio de tiempo posible con estos psiquiatras locos. Solo quiero fusionarme con la nada y viajar en ella eternamente. Desprenderme de las dicotomías, del sufrimiento y el sinsentido. Quiero que cesen las preguntas y la sensación de tedio vital. Eso que llaman amor... ¿qué será? ¿Acaso algún día lo sentí? ¿Existirá? Si fue así... ya ni lo recuerdo. ¿Fui feliz? Diría que nunca. No existen. En realidad son ellos los que viven engañados. Me da igual no estar aquí nunca más, ganar o perder. ¿Nadie es capaz de entenderlo? ¿Para que prolongar la existencia si en un momento puede acabar todo? No elegí nacer, no elegí respirar, no elegí estar aquí."
-Hola, buenas. ¿Ustedes son María y David, los padres de
Ezequiel?- Asintieron, y acto seguido la psiquiatra los invito a entrar a
la consulta aséptica desprovista de adornos y color.
- ¿Cómo han vivido ustedes lo ocurrido?
-Bueno, nos ha sorprendido bastante, creo que aún no somos muy conscientes de lo sucedido. No creo que tuviera intención de suicidarse, no me entra en la cabeza.
- Su actuación no ha sido muy cuerda, traspasó la valla de seguridad y según el testigo ocular permaneció bastante tiempo allí con la mirada perdida. También estuvo luego bastante ausente. ¿Qué opinan ustedes de eso? ¿Lo ven una actuación normal en él?
- La verdad es que no, siempre ha sido un chico muy prudente.
-¿Ha sucedido recientemente algo que cambiara la forma de actuar de Ezequiel? ¿Cómo es su comportamiento normal? ¿Es buena su relación con él?
-No... no hay nada que nos haya llamado la atención en su comportamiento, como mucho que últimamente está muy ocupado. Siempre ha sido un niño muy disciplinado y responsable. Nunca se ha metido en líos, es un estudiante ejemplar y muy buena persona. ¡No es porque sea mi hijo! Considero que es una persona ejemplar. No es muy expresivo ni comunicativo en cuestión de emociones... pero siempre ha sido así. La relación siempre ha sido buena.
-¿Cómo se ha ido desarrollando su vida? ¿Tienen familiares con antecedentes psiquiátricos?
-Académicamente siempre ha sido brillante. Tiene muy buena relación con sus compañeros, familiares, amigos... No sé que más decirle... ¿Cuál era la otra pregunta? Discúlpeme porque estoy muy nerviosa y preocupada.- Sus ojos comenzaban a acumular el brillo que precede a ríos imposibles de encauzar.
- No sé preocupe María.- Pronunció mientras extendía su mano para tocar la de ella- Aquí estamos para intentar solucionar los problemas que pueda haber.- La madre de Ezequiel dibujo una leve sonrisa de agradecimiento, tras unos segundos en silencio la psiquiatra prosiguió- Les preguntaba si algún familiar cercano ha tenido algún tipo de enfermedad psiquiátrica.
-No. Ni por parte de mi familia ni por la de mi mujer.- Respondió David- Familiar no hay nada. Pero quería comentarte que aunque no hayan familiares sí que hay amigos, por lo que tenemos conciencia con las enfermedades de este tipo.
-¿Algún suceso trágico, ruptura amorosa, decepción en los estudios o trabajo, dificultades económicas?
-Nada que sepamos... -Los padres de Ezequiel giraron sus cabezas para mirarse durante unos instantes intentando buscar algo que pudiera explicar mínimamente una causa, o un mínimo atisbo de algún problema. Nada.- Es que... de verdad que no encontramos ningún tipo de... no sé... ¿indicio? ¿problema?. Nada.
- Indiscutiblemente su hijo tiene una buena vida, o por lo menos eso es lo que parece. Pero... preferimos que se quede aquí unos días para ver si hay algo que no va bien. Puede ser que no ocurra nada, hablando con él y con ustedes... esa es la impresión con más papeletas. ¿Alguna duda u objeción...?
Aceptaron sin ningún problema las indicaciones que le acababan de dar por el bien de su hijo, conformes con el ingreso para que le realizaran diferentes test psiquiátricos y entrevistas dirigidas. En la planta de arriba, ocho metros a la izquierda, se encontraba Ezequiel en la habitación que le habían asignado
"Me da igual todo, no hay nada que merme estas ganas de desaparecer. No quiero que me ayuden a vivir, quiero morir a mi manera. Solo tengo una oportunidad. no quiero un conato. ¿Qué día me enamoré de la muerte? A decir verdad no lo recuerdo, sé que fue hace ya tiempo y desde entonces solo quiero fusionarme con ella. Hubo un tiempo en el que deseaba no despertar, algo sencillo. Ir a dormir y entrar en parada cardiorespiratoria, pero por mucho que lo deseara nunca llegó. Hubiera sido la opción más sencilla. Muerte natural. La probabilidad de que ocurriera era bastante ínfima, así que decidí tomar cartas en el asunto de una forma proactiva. ¡Qué puta es la vida! Quién desea vivir muere por mil historias y quién desea morir no le da ni un puto jamacuco. Incluso en este estado de tedio vital he podido compaginar una vida normal. La motivación y la procesión van por dentro, con la socialización secundaria desarrollé la capacidad de decir lo que los demás quieren escuchar basándome en los patrones que más se repiten en conversaciones fútiles. Me importa una mierda pinchada en un palo todo lo que tengan que decir. ¿Ellos quieren vivir? Pues que vivan pero que no tengan la insolencia de decirme lo que es más adecuado para mí. Derecho a la vida y también derecho a la muerte. Se autoengañan continuamente sin percatarse de lo ruines que son, su afán por evolucionar y crecer hacia el infinito en sus pequeñas colonias de individuos, sin importarle lo que ocurra con el resto. ¡Y se atreven a llamarlo amor! ¿De dónde sacan las ganas de crear descendencia, de traer a otro ser a esta mierda de mundo? Están enfermos. Cuando muera quién habrá triunfado seré yo. Ser un recuerdo que se vaya disolviendo con el tiempo hasta desaparecer por completo. ¿Qué cojones hago aquí? ¿Por qué diablos tengo conciencia? Deseo ser inerte."
"Ni la psicóloga, ni la psiquiatra ni ningún tipo de deidad va a impedir que lleve a termino mi propósito. ¿Por qué reculé al borde del precipicio? ¿Arrepentimiento? ¿Miedo? Ni una cosa ni otra. Estuve a punto de saltar. Saboreaba mis últimos latidos y respiraciones. Estaba tan cerca de liberarme de los demonios que no pude contener la emoción y se me escaparon unas lágrimas, pero cuando miré hacia abajo vi un impedimento. Justo al final de mi trayectoria había un árbol bastante frondoso. ¿No sería el cabrón capaz de mitigar mi golpe hasta el punto de arrebatarme la muerte? Si algo tenía claro es que no quería un intento fallido.
- ¿Cómo han vivido ustedes lo ocurrido?
-Bueno, nos ha sorprendido bastante, creo que aún no somos muy conscientes de lo sucedido. No creo que tuviera intención de suicidarse, no me entra en la cabeza.
- Su actuación no ha sido muy cuerda, traspasó la valla de seguridad y según el testigo ocular permaneció bastante tiempo allí con la mirada perdida. También estuvo luego bastante ausente. ¿Qué opinan ustedes de eso? ¿Lo ven una actuación normal en él?
- La verdad es que no, siempre ha sido un chico muy prudente.
-¿Ha sucedido recientemente algo que cambiara la forma de actuar de Ezequiel? ¿Cómo es su comportamiento normal? ¿Es buena su relación con él?
-No... no hay nada que nos haya llamado la atención en su comportamiento, como mucho que últimamente está muy ocupado. Siempre ha sido un niño muy disciplinado y responsable. Nunca se ha metido en líos, es un estudiante ejemplar y muy buena persona. ¡No es porque sea mi hijo! Considero que es una persona ejemplar. No es muy expresivo ni comunicativo en cuestión de emociones... pero siempre ha sido así. La relación siempre ha sido buena.
-¿Cómo se ha ido desarrollando su vida? ¿Tienen familiares con antecedentes psiquiátricos?
-Académicamente siempre ha sido brillante. Tiene muy buena relación con sus compañeros, familiares, amigos... No sé que más decirle... ¿Cuál era la otra pregunta? Discúlpeme porque estoy muy nerviosa y preocupada.- Sus ojos comenzaban a acumular el brillo que precede a ríos imposibles de encauzar.
- No sé preocupe María.- Pronunció mientras extendía su mano para tocar la de ella- Aquí estamos para intentar solucionar los problemas que pueda haber.- La madre de Ezequiel dibujo una leve sonrisa de agradecimiento, tras unos segundos en silencio la psiquiatra prosiguió- Les preguntaba si algún familiar cercano ha tenido algún tipo de enfermedad psiquiátrica.
-No. Ni por parte de mi familia ni por la de mi mujer.- Respondió David- Familiar no hay nada. Pero quería comentarte que aunque no hayan familiares sí que hay amigos, por lo que tenemos conciencia con las enfermedades de este tipo.
-¿Algún suceso trágico, ruptura amorosa, decepción en los estudios o trabajo, dificultades económicas?
-Nada que sepamos... -Los padres de Ezequiel giraron sus cabezas para mirarse durante unos instantes intentando buscar algo que pudiera explicar mínimamente una causa, o un mínimo atisbo de algún problema. Nada.- Es que... de verdad que no encontramos ningún tipo de... no sé... ¿indicio? ¿problema?. Nada.
- Indiscutiblemente su hijo tiene una buena vida, o por lo menos eso es lo que parece. Pero... preferimos que se quede aquí unos días para ver si hay algo que no va bien. Puede ser que no ocurra nada, hablando con él y con ustedes... esa es la impresión con más papeletas. ¿Alguna duda u objeción...?
Aceptaron sin ningún problema las indicaciones que le acababan de dar por el bien de su hijo, conformes con el ingreso para que le realizaran diferentes test psiquiátricos y entrevistas dirigidas. En la planta de arriba, ocho metros a la izquierda, se encontraba Ezequiel en la habitación que le habían asignado
"Me da igual todo, no hay nada que merme estas ganas de desaparecer. No quiero que me ayuden a vivir, quiero morir a mi manera. Solo tengo una oportunidad. no quiero un conato. ¿Qué día me enamoré de la muerte? A decir verdad no lo recuerdo, sé que fue hace ya tiempo y desde entonces solo quiero fusionarme con ella. Hubo un tiempo en el que deseaba no despertar, algo sencillo. Ir a dormir y entrar en parada cardiorespiratoria, pero por mucho que lo deseara nunca llegó. Hubiera sido la opción más sencilla. Muerte natural. La probabilidad de que ocurriera era bastante ínfima, así que decidí tomar cartas en el asunto de una forma proactiva. ¡Qué puta es la vida! Quién desea vivir muere por mil historias y quién desea morir no le da ni un puto jamacuco. Incluso en este estado de tedio vital he podido compaginar una vida normal. La motivación y la procesión van por dentro, con la socialización secundaria desarrollé la capacidad de decir lo que los demás quieren escuchar basándome en los patrones que más se repiten en conversaciones fútiles. Me importa una mierda pinchada en un palo todo lo que tengan que decir. ¿Ellos quieren vivir? Pues que vivan pero que no tengan la insolencia de decirme lo que es más adecuado para mí. Derecho a la vida y también derecho a la muerte. Se autoengañan continuamente sin percatarse de lo ruines que son, su afán por evolucionar y crecer hacia el infinito en sus pequeñas colonias de individuos, sin importarle lo que ocurra con el resto. ¡Y se atreven a llamarlo amor! ¿De dónde sacan las ganas de crear descendencia, de traer a otro ser a esta mierda de mundo? Están enfermos. Cuando muera quién habrá triunfado seré yo. Ser un recuerdo que se vaya disolviendo con el tiempo hasta desaparecer por completo. ¿Qué cojones hago aquí? ¿Por qué diablos tengo conciencia? Deseo ser inerte."
"Ni la psicóloga, ni la psiquiatra ni ningún tipo de deidad va a impedir que lleve a termino mi propósito. ¿Por qué reculé al borde del precipicio? ¿Arrepentimiento? ¿Miedo? Ni una cosa ni otra. Estuve a punto de saltar. Saboreaba mis últimos latidos y respiraciones. Estaba tan cerca de liberarme de los demonios que no pude contener la emoción y se me escaparon unas lágrimas, pero cuando miré hacia abajo vi un impedimento. Justo al final de mi trayectoria había un árbol bastante frondoso. ¿No sería el cabrón capaz de mitigar mi golpe hasta el punto de arrebatarme la muerte? Si algo tenía claro es que no quería un intento fallido.
Pronto. Muy pronto ya no estaré aquí. ¿Cuál es la diferencia entre
estar vivo y estar muerto? ¿Qué corre por la mente de las personas que
quieren vivir? ¿Cómo se autoconvencen para despertar por las mañanas con
alegría e ilusión? ¿No ven la mierda que hay en el mundo? ¿Evitan ver
lo podrido que está? Todos estamos podridos, solo que hay dos grupos de
personas, los que lo reconocen y los que no.
¡Progreso! ¡Sociedad del bienestar! ¡Avances tecnológicos! ¡Consumismo! Toneladas de mierda.
Queda poco para olvidar todo eso, los errores cometidos y los que están por suceder, todo lo malo, mezquino y ruin dejará de existir. Perderé el sentido del bien y del mal, no habrá ansiedad, ni preguntas. Cuando esté muerto hablaran del futuro que me quedaba por vivir, de todo lo que podría haber hecho y disfrutado, pero el futuro no existe al igual que la prosperidad de la que suelen hablan."
- Bueno Ezequiel, te vamos a dar el alta. Te voy a programar una visita con el psicólogo para la semana que viene a las seis en el edificio B, busca en consultas externas. Y después de esa visita vienes a visitarme a mí. ¿De acuerdo?
¡Progreso! ¡Sociedad del bienestar! ¡Avances tecnológicos! ¡Consumismo! Toneladas de mierda.
Queda poco para olvidar todo eso, los errores cometidos y los que están por suceder, todo lo malo, mezquino y ruin dejará de existir. Perderé el sentido del bien y del mal, no habrá ansiedad, ni preguntas. Cuando esté muerto hablaran del futuro que me quedaba por vivir, de todo lo que podría haber hecho y disfrutado, pero el futuro no existe al igual que la prosperidad de la que suelen hablan."
- Bueno Ezequiel, te vamos a dar el alta. Te voy a programar una visita con el psicólogo para la semana que viene a las seis en el edificio B, busca en consultas externas. Y después de esa visita vienes a visitarme a mí. ¿De acuerdo?
Ezequiel no acudió a la visita con la psicóloga. Tampoco a la visita que tenía programada con la psiquiatra.
De hecho tampoco fue esos días a la clase del máster presencial, ni quedo con sus colegas, tampoco salió a comprar nada ni a dar una vuelta. No fue a dormir a su piso y tampoco al de ningún amigo o al de sus padres. Tampoco paso una noche loca por los bares abarrotados de la ciudad y tampoco estuvo caminando bohemio por calles solitarias. Tampoco quedó con aquella chica que conocía. Por el trabajao tampoco apareció. No estuvo ordenando sus trastos. Ni tumbado en el sofá. No fue a visitar por sorpresa a su amigo que vivía en la ciudad vecina. Tampoco estuvo acabando aquel cuadro que comenzó hace ya mucho tiempo y que permancía lleno de polvo en el caballete mientras los óleos resecos se situaban en una caja abierta justo en el suelo. Ni soñó, ni tuvo pesadillas. Solo saltó.
FIN POR FIN AL FINAL
De hecho tampoco fue esos días a la clase del máster presencial, ni quedo con sus colegas, tampoco salió a comprar nada ni a dar una vuelta. No fue a dormir a su piso y tampoco al de ningún amigo o al de sus padres. Tampoco paso una noche loca por los bares abarrotados de la ciudad y tampoco estuvo caminando bohemio por calles solitarias. Tampoco quedó con aquella chica que conocía. Por el trabajao tampoco apareció. No estuvo ordenando sus trastos. Ni tumbado en el sofá. No fue a visitar por sorpresa a su amigo que vivía en la ciudad vecina. Tampoco estuvo acabando aquel cuadro que comenzó hace ya mucho tiempo y que permancía lleno de polvo en el caballete mientras los óleos resecos se situaban en una caja abierta justo en el suelo. Ni soñó, ni tuvo pesadillas. Solo saltó.
FIN POR FIN AL FINAL
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