sábado, 9 de mayo de 2015

Osergorp

La noche había caído ya. El calor iba ganando terrero a las suaves temperaturas. Llevaba ya rato durmiendo, pero en mitad de la noche algo le desvelo un instante. Un murmullo que había dejado de serlo, transformándose en alboroto, era el causante de que abandonara levemente el mundo onírico.

A la mañana siguiente, como casi todas los días, salió temprano de casa para dirigirse al trabajo. Las calles y el mobiliario urbano habían sido adornados con numerosas pancartas y carteles. Daba la sensación de que fueran fiestas locales, en las que se intenta decorar todo para atraer la atención de los ciudadanos. Pero no. No era ningún tipo de verbena popular, ni fiesta pagana, ni religiosa. Esos carteles eran coloridos, con fotos y palabras, Los había de diferentes estilos repartidos casi por todos los rincones. Cuando iba caminado y dejaba de ver uno, a escasos metros podía ver ya el siguiente. Acaba de caer, lo que le desveló la pasada noche debía ser el ajetreo de decorar la calle, ya que hoy se inauguraba el periodo de comienzo de la campaña electoral. Esas jornadas en las que diferentes partidos intentan sugestionar para que se confíe en ellos y depositar en las urnas un voto a su favor. Había deferentes partidos, todos ellos prometiendo luchar por un cambio a mejor y un futuro lleno de progreso y bienestar. Algunos compartían ciertos axiomas en común, mismos objetivos por los que luchar; mientras otros iban por caminos totalmente opuestos. ¿Qué hace a una persona votar a uno y no a otro? O lo que es más interesante: ¿Qué se aloja en su cabeza para determinar que el partido al que vota es el más indicado para gobernar? ¿Cuales son sus objetivos e ideales? ¿Qué consideran que es progreso? 

Al salir del trabajo callejeó hasta llegar a su casa, no sin antes cruzarse con un coche con altavoces alojados por fuera, que iba paseándose por todas partes para promocionar a un partido e informar de la hora y el lugar de los mítines. Justo en su portal había diferentes folletos de casi todos los partidos que optaban a gobernar a los ciudadanos. Dudó si recogerlos para leerlos o no, pero finalmente escogió uno de cada, y subió a casa.

Una vez acomodado en el sofá, comenzó a leer uno por uno. Algunos eran para reírse al ver como querían que fuera su sociedad utópica y otros para echarse a llorar ante una sociedad que involucionaba en derechos y principios. ¿Cuál sería la mejor opción? Teniendo en cuenta su acervo de conocimientos e ideales empezó descartando los que sabía claramente que no respetaban sus arquetipos de prosperidad. ¿Realmente serviría de algo votar? ¿Había algún partido que realmente luchara por los intereses del pueblo y no por sus propios intereses, el ego y el poder? ¿Y si no votaba? En ese caso pensaba que estaría traicionando a todas aquellas personas que en el pasado lucharon para tener voz y voto. ¿Realmente la opción que le rondaba desde hace ya tiempo sería la mejor? ¡Quién sabe!

Les votaría a ellos. Tal vez se equivocaría o tal vez no. En su visión de un mundo mejor era el que más le cuadraba de todos. ¿Irrealizable? Quién no apuesta no gana, había que intentarlo. Debía de seguir soñando, de intentar luchar por sus principios de todas las formas posibles, no tan solo con un voto depositado en una urna, dando ejemplo con sus palabras y acciones.

Claro que no podía. No podía apostar por aquellos que intentaban poner fronteras, por aquellos que ponían  vallas con elementos dañinos y se respaldaban en argumentos sin fundamento, aquellos que decían que los vagabundos afeaban las ciudades, aquellos que llamaban progreso a ir al centro comercial con mas asiduidad, aquellos que habían robado y luego se habían reído al salir de rositas. Aquellos que abolieron la asistencia sanitaria universal, a aquellos qué preferían escuchar la voz de "Dios" a la voz de las necesidades reales del pueblo...

Pasaron años desde entonces, y tuvieron lugar bastantes cambios. La voz de "Dios" prevaleció sobre la de los hombres. Las fronteras se reforzaron con más requisitos y control para atravesarlas. Las vallas se convirtieron en la más alta tecnología mortífera. Los núcleos de las ciudades estaban llenos de centros comerciales y áreas de entretenimiento, mientras en la periferia residían los "apestosos". El ideal de "familia perfecta" del que se enorgullecían, pasó a formar parte del único modelo permitido, mediante sus medidas para fomentar ese molde, y las de prohibición de los demás. Cómo funcionaba la sanidad era bastante sencillo, si se tenía dinero se lograba acceder a ella, si no, no. Y en el tema de educación tres cuartos de lo mismo. Sus ideales eran sencillos: aparentar, derrochar, consumir y presumir de decoro. Nada de relacionarse con personas de diferente nacionalidad ni mezclarse entre diferentes clases sociales.

Y a eso, los cerdos, lo llamaron progreso.




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