martes, 4 de noviembre de 2014

Una flor marchitó

En el mes de las flores
una flor marchitó
no la vi más por los lares
pero en mi corazón perduró.

Era una flor dura
sin escrúpulos
ni compasión.
Un día marchitó.

Mas yo amaba a esa flor
altiva, dura y arisca
sin atisbo de candor
áspera, borde y fría.

Mas yo amaba a esa flor,
que me vio crecer día tras día
siendo dura, blanda era por dentro
 y me arropaba cuando anochecía.

Mas yo amaba a esa flor
incluso cuando escupía,
savia como veneno
era lo que ella poseía.

Mas yo amaba a esa flor,
que historias a mi me contaba
el mundo me lo mostraba
y mientras yo escuchaba.

Mas yo amaba a esa flor
y ella apenas sonreía,
cariñosa no era
mostraba solo espinas.

Mas yo amaba a esa flor
que un día vi marchitar
el corazón se me heló
cuando ahí feneció.

¡Ay florecilla mía!
Ya no me arroparas más,
ni incluso en las noches más frías.
¡Cómo echo de menos tus espinas!

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