martes, 7 de octubre de 2014

Tara

Donde unos ven solidaridad yo veo inhumanidad. No sé, quizás sea una persona incívica y sin escrúpulos, con alguna especie de tara. ¿Hasta qué punto es solidario repatriar a ciudadanos de un país infectado por el ébola?

Me obligan a solidarizarme con ellos, constantemente, desde los informativos a numerosos periódicos. Recuerdo el día en el que en un telediario una presentadora anunciaba con regocijo que ya había sido repatriado uno de los infectados por ébola. ¿Y? ¿Por qué tengo qué solidarizarme con los repatriados? No sé por qué tengo que sentirme orgulloso de esa repatriación. Al contrario, ahí lo que yo veo es miseria. Miseria en la humanidad.

Se destinan equis recursos a una persona, argumentando que es compatriota y que se intentará lograr su futura repatriación y posterior intento de cura. ¿Por qué tengo que alegrarme de ese suceso?

¿Y los que se quedan infectados y con apenas recursos en los países que han sido castigados duramente por el ébola? ¿Quién se solidariza con ellos?

No descarto que mi tara tenga algo que ver con mi escaso, por no decir nulo, sentimiento patriota. Donde unos ven que todo va bien ya que su compatriota ha podido ser repatriado, yo veo lo mezquino de la vida.

Me pregunto cuántas personas habrían podido recibir una asistencia sanitaria más digna con el dinero invertido en las repatriaciones y todo el despliegue de recursos.

Es posible que fuera más feliz sintiéndome patriota, estando orgulloso de mi país, pensando que ha destinado los recursos posibles a ayudar a las suyos, viendo solidaridad en la inhumanidad.

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