domingo, 11 de agosto de 2013

Te echo de menos

Te echo de menos. Y no quiero echarte de menos. No me apetece molestarte y que me llames pesada. Pero quiero hablar contigo, sentirte cerca aunque estés lejos. No quiero ser inoportuna, pero necesito saber que estás ahí. Si no tuviera miedo a perder…

Si no tuviera miedo a perder te diría que te quiero.

Pero sé que si te lo dijera huirías de mí, o eso es lo que creo.

Eres más importante para mí de lo que deberías ser, de lo que me gustaría… Escapa a la lógica.

Pero no puedo decirte adiós, aún no puedo. Me engancho a ti demasiado rápido.

¿Cuál es la realidad? ¿Es una simple amistad que confundo con otros sentimientos? ¿Es mi culpa o es tu culpa? Llevo ya mucho tiempo así, y esto no es sano.

Te echo de menos, y no lo entiendo, no sé por qué, la culpa tiene que ser mía.

Me río de mí misma, no quería volver a las andadas y he vuelto a engancharme a ti como antes. No sé cuántas veces me lo habré repetido: «olvídale», «no te ilusiones con tonterías». ¿Para qué? Para volver a caer otra vez. El problema esta en mí, algún que otro circuito neuronal falla. ¿Cuándo podré olvidarme definitivamente de ti?

Cuando creo que la herida está terminando de cicatrizar, se produce la dehiscencia…vuelta a las andadas. Y otra vez a empezar con las curas.

Mi miedo a decirte que quiero algo más de ti y mi miedo a perderte como amigo me llevan a un daño continuo que me destruye lentamente. ¿Y si te dijera que te quiero? ¿Y si asumiera ya de una vez por todas que somos amigos, y no hay nada más? ¿Por qué resulta tan raro interpretar la realidad?

Me vicié demasiado a ti, pensaba que lo controlaba… ilusa. En realidad creo que me vicié a ti desde el momento cero y nunca he conseguido desengancharme.

Creo recordar, rectifico, recuerdo perfectamente un día en el que hablando nos preguntábamos quién se viciaría más de los dos. Lo típico, yo te decía que tú, y tú me decías que yo. No recuerdo qué apostamos exactamente, no sé si era un helado o cualquier otra nimiedad.

Lo único que sé es que ganaste tú.

Siempre quiero más de ti, nunca tengo suficiente. Te echo de menos.

Te lo pido por favor… no me des nada si no es veneno.

Dicen que enamorarse es algo bonito, yo creo que no es así. Enamorarse es volverse débil y vulnerable. Las cosas adquieren un significado erróneo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario