Dicen por ahí que soy lo más cruel e inexorable de la vida.
Nombran con miedo mi nombre y conjugan mi esencia en dispares estados
del alma. Algunos ni son capaces de emitir todos los sonidos necesarios
para nombrarme acabando por optar por eufemismos o metáforas. Llámame
Muerte o Parca, dejad de tratarme como si no existiera.
Hoy podría ir a por ti y arrebatártelo todo u ofrecerte la calma que tanto anhelas.
Existen muchos tipos de muerte, no es mi cometido relatar todos los pormenores y detalles de esta labor que realizo desde el principio de los días hasta que llegue el final de los mismos. Sin embargo, me veo en la obligatoriedad de explicar algunos detalles de mi oficio.
Hice un pacto con la Vida hace mucho tiempo, "Yo los traigo y tú te los llevas" me dijo. Desde aquel día no descanso. Causo sentimientos contradictorios, unos me aman al despojarles de la condena de la eternidad y otros me odian al despojarles de sueños que aún querían realizar. Nunca llueve a gusto de todos. Pero yo también albergo mis propios sentimientos al lidiar con las reglas impuestas por la Vida.
Hoy podría ir a por ti y arrebatártelo todo u ofrecerte la calma que tanto anhelas.
Existen muchos tipos de muerte, no es mi cometido relatar todos los pormenores y detalles de esta labor que realizo desde el principio de los días hasta que llegue el final de los mismos. Sin embargo, me veo en la obligatoriedad de explicar algunos detalles de mi oficio.
Hice un pacto con la Vida hace mucho tiempo, "Yo los traigo y tú te los llevas" me dijo. Desde aquel día no descanso. Causo sentimientos contradictorios, unos me aman al despojarles de la condena de la eternidad y otros me odian al despojarles de sueños que aún querían realizar. Nunca llueve a gusto de todos. Pero yo también albergo mis propios sentimientos al lidiar con las reglas impuestas por la Vida.
En bastantes ocasiones son los humanos los que magnetizan para que llegue a ellos, no siempre acudo cuando me gustaría.
Bebía pequeños sorbos de aguamiel para endulzarme celebrando que el día de los muertos estaba llegando a su fin. Un día duro, con la saturación de haber ido paseando por las calles y cementerios escuchando todos los pensamientos de los humanos con sus diferentes teorías sobre quién soy y por qué voy a por ellos. Creía que podría dar una cabezada, pero no ocurrió así. Me llamaban.
Cuando acudí para llevarme su vida la vi ensangrentada. Despojada de su ropa y desangrándose poco a poco por las diversas heridas de sus miembros, el hematoma craneal y los desgarros vaginales. Apenas pude adivinar su rostro desfigurado por esos bultos amoratados, cejas y labios partidos que habían dejado regueros de sangre. Aun así, se adivinaba joven. Permanecía inmóvil. No había nada que hacer más que ejercer mi quehacer.
Al levantar la mirada observé una figura que desaparecía al final de la calle, desviándose por la primera callejuela que se situaba a la derecha. En sus manos relucía la sangre fresca al incidir sobre ella la luz de la farola.
Bebía pequeños sorbos de aguamiel para endulzarme celebrando que el día de los muertos estaba llegando a su fin. Un día duro, con la saturación de haber ido paseando por las calles y cementerios escuchando todos los pensamientos de los humanos con sus diferentes teorías sobre quién soy y por qué voy a por ellos. Creía que podría dar una cabezada, pero no ocurrió así. Me llamaban.
Cuando acudí para llevarme su vida la vi ensangrentada. Despojada de su ropa y desangrándose poco a poco por las diversas heridas de sus miembros, el hematoma craneal y los desgarros vaginales. Apenas pude adivinar su rostro desfigurado por esos bultos amoratados, cejas y labios partidos que habían dejado regueros de sangre. Aun así, se adivinaba joven. Permanecía inmóvil. No había nada que hacer más que ejercer mi quehacer.
Al levantar la mirada observé una figura que desaparecía al final de la calle, desviándose por la primera callejuela que se situaba a la derecha. En sus manos relucía la sangre fresca al incidir sobre ella la luz de la farola.
Julia, veintitrés años. Natural de México. Soñadora y artesana de
madera. Tallaba con maestría y entusiasmo figuras que alojaban en su
interior la magia en manos de criaturas. Lijadora de rugosidades a
jornada completa, empoderada empedernida. Creadora de caminos insólitos y
destructora de senderos arcaicos.
No estaba escrito su nombre en mi agenda hasta dentro de décadas,
cuando de forma natural mi llegada a ella hubiera sido dulce. Ella allí,
añeja y ajada, recostada en su mecedora.
¿Esto es lo que me espera toda la eternidad? Volví a pasar por aquella fábrica para apropiarme de más botellas de aguamiel. Pequeños sorbos para reconciliarme con la Vida y entender por qué si me otorgo a mí el cometido de la muerte, sus fascinantes criaturas son asesinadas a manos de sus criaturas más abominables.
#DíadelosMuertos.
¿Esto es lo que me espera toda la eternidad? Volví a pasar por aquella fábrica para apropiarme de más botellas de aguamiel. Pequeños sorbos para reconciliarme con la Vida y entender por qué si me otorgo a mí el cometido de la muerte, sus fascinantes criaturas son asesinadas a manos de sus criaturas más abominables.
#DíadelosMuertos.
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