domingo, 12 de julio de 2015

Y tú...¿Qué quieres ser de mayor?

Ezequiel nunca supo de forma clara que quería ser de mayor, cuando era aún un infante, había alguna que otra procesión que le llamaba especialmente la atención. Fueron muchas las tardes en las que se preguntaba que camino elegir, con la ilusión de un niño que algún día sería tan grande y fuerte como los mayores. Fantaseaba con unas labores y otras en sus juegos. Un día, después de jugar con todos los quehaceres que se le pasaban por la cabeza, se preguntó: ¿Por qué tengo que elegir solo una?¡Lo quiero ser todo! 

Cuando salía de paseo con su padre los mayores le hacían la típica pregunta después de algunas frases: "¡Qué grande estás Ezequiel! ¡Te veo muy bien de paseo!-mientras pronunciaba esas palabras los mayores aprovechaban para pellizcar sus mejillas, acción que siempre le había molestado- ¿Sabes que quieres ser de mayor?¿Bombero, médico, astronauta?" Ezequiel ya no contestaba como lo hacía con anterioridad enumerando las diferentes posibilidades, su respuesta era contundente: "¡Lo quiero ser todo!" Ante su respuesta los mayores emitían carcajadas estruendosas y sonreían." No puedes ser todo Ezequiel, cuando seas grande tienes que centrarte en una cosa"

El rostro de Ezequiel se transformó en la más viva imagen de la desilusión. Los mayores no se percataron de su rostro puesto que acababan de iniciar una conversación de adultos.

Esa noche, cuando estaba en su cama, lloró. No podría ser tantas cosas como le gustaría. Tendría que centrarse solo en una. ¿Y qué pasaba con todas las demás? Eso le entristecía mucho.

Ezequiel dejó de ser un niño, se encontraba ya en la adolescencia, concretamente en ese momento en el que se debe elegir el futuro profesional. Sentía cierta envidia de aquella gente que tenía claro cual quería que fuera el suyo. Él, sin embargo no había experimentando ninguna epifanía sobre a que dedicar su esfuerzos y vida. Existían varias opciones que le apasionaban, pero... tan solo podía ver aquellas puertas que cerraba con la elección. Lo único que tenía claro eran las opciones que descartaba seguro.

Finalmente optó por un camino. Los años de carrera fueron estupendos, estaba contento de estar donde estaba. Se centraba en su carrera, pero también se decidido a abrir más puertas, aunque no fuera de forma profesional y con un titulo que lo acreditara. Se sentía bien sacando tiempo para todas sus inquietudes, ampliando su acervo de conocimientos y experiencias.

Después de finalizar la carrera se embarcó en un máster de un año, y una vez concluido, cursó otra carrera a distancia mientras trabajaba. Su pequeño, Carlos, ahí cumplía tres añitos.

Ezequiel poseía un curriculum bastante bueno, un trabajo en el que se esforzaba todos los días por ofrecer lo mejor de sí mismo. Sus inquietudes seguían vivas y ocupaban cierto tiempo del que disponía libre, no obstante se repetía aquella pregunta con asidudidad. "¿Qué quiero ser de mayor? Y es que Ezequiel sabía que toda su vida se estaría formulando esa pregunta por muy mayor que fuera, ya que las personas van creciendo constantemente, viven en una transformación continua, donde la profesión de una persona no es el determinante principal de quien es uno. Siempre teniendo más claro lo que no quería ser, a  lo que quería ser, hasta el final de sus días. La clase de persona, valores, sentimientos y motivaciones internas que le guiaban, suponía la verdadera pregunta constante.

Una tarde, Carlitos estaba correteando por el salón, jugando a ser muchas cosas como antaño lo hacía su padre. Estaba hiperactivo, de un lado para otro, pero de pronto se paró en seco y fue corriendo hacia su padre."¡No sé que quiero ser de mayor!¡Hay un motón de cosas geniales! ¿Qué seré de mayor?

Ezequiel sonrío al escuchar a su hijo con esa inocencia y entusiasmo. "Serás lo que quieras ser, ya llegará, pero hagas lo que hagas, siempre pregúntate qué clase de persona eres" Carlitos esbozó una sonrisa y su padre lo besó en la frente. Siguió correteando de un lado a otro con brío.




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