En el baile constante entre la Luna y el Sol en el que van sucediendo los días
a veces ocurre que entre varios senderos a escoger desgraciadamente se elige el
incorrecto, y uno se da cuenta cuando ya es imposible deshacer los pasos dados,
pero aun siendo imposible volver atrás para cambiar los acontecimientos, la
mente se apodera en cualquier momento para castigarte y volverte a recordar
por qué no elegiste el bueno.
"Estaba claro cuál era el camino correcto" "¿Cómo no lo
vi?"" ¿Cómo no supe qué hacer?". En algunas ocasiones el castigo es tal que obnubila el pensamiento
lógico y vuelves a elegir el camino que ya conocías con minas.
Pero torturarse eternamente no sirve de nada, se ha de intentar evitar
cometer otra vez los mismos errores, no flagelarse hasta quedar exhausto, si no
reconocer nuestros errores, aprender de ellos e intentar de forma inteligente
hallar el sendero que anhelamos, a veces eso ocurre antes y otras después, pero
no hay que pensar que nunca lo conseguiremos, ni abdicar en nuestro propósito.
La existencia no es un camino de rosas, muchas veces se erra en todos los
ámbitos que podamos imaginar. Lo confieso. He elegido
senderos equívocos, es más, en algunos casos con entrar en un sendero oscuro no
he tenido suficiente, prácticamente he andado en él infinidad de veces hasta
rozar la locura. Otras en cambio con solo errar una vez he aprendido la
lección.
Pero de todos lo errores que he cometido, los qué más me han dolido y con los
que más me he flagelado han sido con los que con palabras o acciones por
actividad o pasividad he podido herir a personas, y especialmente a las que
quiero.
Cuando he soltado veneno por mi boca, cuando he visto una injusticia y no he
sabido qué hacer, cuando alguien necesitaba ayuda y me he bloqueado, cuando no he sido consciente de que algo iba mal para actuar...
No hay comentarios:
Publicar un comentario