domingo, 19 de enero de 2014

De lo caduco y de lo perenne

Hace unas semanas las avenidas de las principales calles de la ciudad estaban adornadas por frondosos árboles, hecho que se puede trasladar al resto de ciudades y pueblos en la misma estación. Hoy, esa estampa se va esfumando. Las hojas caducas empiezan a caer de los árboles dejando un manto de hojas secas en el asfalto y las baldosas.

Ahora es otoño, seguirán cayendo hasta no quedar ninguna. Solo permanecerán las perennes. Pero tras el otoño y el frío y oscuro invierno, lo caduco renacerá con el principio de la primavera.
Unas están ahí todo el año y otras van y vienen. Veo hojas en el suelo por todas partes, es lo normal en esta época del año.

Aquí estoy, sentado en un banco de algún parque de alguna ciudad, observando la decoración de la naturaleza, ese manto de hojas de diferentes colores: verdes, amarillas, marrones, naranjas, rojas… y sus diferentes tonalidades. Hay algo de viento y de vez en cuando van cayendo más al suelo, redibujándose constantemente el acervo de hojas.

No hace mucho frío, se está bien para poder estar un rato sentado en el banco. Sigo mirando las hojas y empiezo a divagar. Me pregunto qué cosas en esta vida son perennes y cuales caducas. Antes era algo que me inquietaba mucho, tenía la necesidad  de ubicar todo en un grupo u otro, tal vez para no equivocarme y después llevarme disgustos. 

Lo perenne y lo caduco, lo perpetuo y lo efímero de la vida siempre me han inquietado, y por ello necesitaba ubicar prácticamente todo en esos grupos, realizaba listados mentales. Es muy posible que más que necesidad fuera miedo, miedo a la caducidad de las cosas que me gustan de esta vida y miedo a la perpetuidad de las que no.
¿Y qué es lo caduco y lo perenne de esta vida, qué relaciones y sentimientos pertenecen a cada grupo? Es más, nosotros mismos, algún día caducaremos de forma perenne, ¿no? En el juego de la vida se puede intentar clasificar todo. 
Me preguntaba en qué momento los sentimientos nacen y en qué momento se mueren, si juega un papel principal el azar y el sino, la constancia y la dedicación, o si es una mezcla. Cuando nacen los sentimientos ¿realmente queremos que nazcan? Y viceversa, cuando mueren los sentimientos ¿realmente queremos que mueran? Si esos sentimientos mueren…¿han sido caducos?
¿Es perenne la injusticia y la desigualdad?¿Es perenne la distopía en la que vivimos?¿Tendrá caducidad el fascismo?¿y el abuso de poder?

Todo tenía que ubicarlo, de forma bastante patología ¿a quién le interesan esas cosas? La energía del sol, esa que hace posible la vida, algún día caducará de forma permanente.
A día de hoy, aquí en el banco, la clasificación que hacía antes ya no me obsesiona. Ya no hago listas mentales con eso, no intento situar cada cosa en un saco, no ha servido de nada.
Lo que hago ahora es luchar. Luchar por lo que creo que vale la pena conservar y por lo que vale la pena cambiar, por lo que quiero que sea perenne o caduco.

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